Quiero Mi Barrio y dirigentes impulsan cuidado de vertientes históricas del Cerro La Cruz de Lebu

Con el objetivo de incentivar el cuidado e impulsar el conocimiento respecto de las vertientes que por más de 60 años han abastecido a las familias del Barrio Cerro La Cruz, Agua Las Niñas y Camarón Alto de Lebu, el Programa Quiero mi Barrio del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, planificó el Plan de Gestión Social “Unidos por Nuestro Patrimonio”.

“Para nuestro ministerio es fundamental conservar, respetar e impulsar la historia de los barrios en los que trabajamos, y en este sector en particular, creo que las razones para que fomentemos el cuidado del agua sobran. Primero, porque son fruto del trabajo esforzado de los primeros habitantes de este hermoso sector; y segundo, porque al día de hoy aún tenemos aquí familias que se abastecen gracias a estas vertientes, y en ese sentido, como representantes del gobierno tenemos la obligación de velar por la preservación de un recurso tan valioso que está al servicio de las familias”, expresó el Seremi de Vivienda y Urbanismo, James Argo.

En este marco, y con el objetivo de conocer la relevancia histórica y social de las vertientes del sector alto de Lebu y su incidencia en el asentamiento y desarrollo de este emblemático barrio, la Junta de Vecinos Cerro la Cruz, el municipio local y el Quiero Mi Barrio de Minvu, realizaron una charla para generar conciencia en la comunidad sobre la importancia de proteger este patrimonio natural.

Durante la actividad, los vecinos compartieron sus historias en torno a las vertientes y manifestaron su preocupación por la amenaza que la plantación forestal significa para estos cauces de agua que desde 1960 abastecen a cerca de un centenar de hogares.

“Me emociona recordar que antes, cuando uno iba a las vertientes, el paisaje era todo verde y nativo, se sentía una paz enorme al recorrer el cerro, pero desde que llegó la plantación forestal, todo cambió. Nosotros lo que queremos es proteger estas aguas y solicitar que se establezca un perímetro de restricción de plantación de pinos y eucaliptus en la cercanía de la vertiente Esperanza e inscribir estas aguas a nombre de nuestra junta vecinal”, sostuvo José Fuentes Catriman, vecino de Camarón Alto.

Actualmente se ejecuta en el barrio el proyecto “Protegiendo nuestras aguas: concientización y cuidado de las vertientes” del Fondo de Protección Ambiental del Ministerio del Medio Ambiente, que considera la definición de senderos y señaléticas para que vecinos y turistas puedan visitar las vertientes; un estudio de las aguas; y la conformación de un comité responsable de mantener en el tiempo las acciones en pos de la conservación y sustentabilidad de estas aguas características del sector alto de la comuna.

El proyecto, cuenta con una inversión de 5 millones de pesos y con el apoyo del Programa de Recuperación de Barrios del Minvu, la Municipalidad de Lebu, la escuela Domingo Faustino Sarmiento y el Liceo Isidora Ramos, entre otras entidades públicas.

LA HISTORIA DETRÁS DE LAS VERTIENTES

Antiguamente el sector alto de Lebu no contaba con agua potable y esto obligaba a los vecinos a caminar hasta las vertientes en busca del recurso para el consumo humano. En torno a ellas, mujeres, hombres y niños se aseaban, lavaban ropa y utensilios y llevaban agua hasta sus hogares. Las largas caminatas y el esfuerzo que implicaba el traslado, motivó a los vecinos antiguos a construir un sistema de captación, distribución y almacenamiento del recurso hídrico que abasteciera a las familias del cerro, las que en ese tiempo tampoco contaban con electricidad ni alcantarillado, situación que dificultaba aún más sus condiciones de vida.

Así, en 1960 comienza la construcción de una represa que concentrara el agua de la vertiente con mayor caudal del Barrio, ubicada en las cercanías del túnel La Esperanza, y próximo al sector Agua las Niñas. Desde este estanque el agua circulaba a través de tubos y mangueras instaladas entre las laderas del cerro, en un trayecto aproximado de 3 kilómetros de extensión, cuya ruta finalizaba en otro estanque que fue construido en Camarón Alto, donde se almacenaba el recurso para luego ser distribuido a las casas del cerro.

La visión de los dirigentes de la época, permitió levantar esta iniciativa en beneficio de todos los habitantes que sufrían escasez hídrica. La construcción del estanque y su sistema de almacenamiento y distribución, fabricado principalmente de cemento, arena, piedra, mangueras y tubos, tardó cerca de dos años en concretarse. Con mucho esfuerzo, los vecinos trasladaban el material en carreta con su yunta de bueyes hasta la parte baja del cerro, y luego, a pulso, lo cargaban en sacos hasta la vertiente.

Esta significativa obra trasciende hasta nuestros días. A 60 años de su construcción, actualmente son más de 80 familias las que todavía se abastecen del agua de ésta y otras vertientes, gracias a la visión y perseverancia que tuvieron los vecinos antiguos, en pos de mejorar la calidad de vida de los habitantes del sector alto de la capital provincial.